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jun
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Hace un par de días, en la cuenta de Twitter de católicos españoles enlazaron a una entrada de su Facebook en la que criticaban a un sindicalista que les llevó la contraria y defendían (por 10ª vez en una semana), que el dinero que recibe la Iglesia católica en España venía dado solamente por aquellos contribuyentes que marcaban la X en su casilla.

Sabéis que yo nunca, y cuando digo nunca es NUNCA, he criticado a la iglesia, pero en esta ocasión no pude reprimir mis instintos y, de manera concisa, les enlacé 3 webs en las que se denunciaban todos los trapicheos que se traen entre manos (sin utilizar amenazas ni ninguno de los múltiples insultos de nuestra lengua). A los pocos minutos habían eliminado mi comentario junto a otros muchos que intentaban poner la cosa en su sitio y, al quejarme de ese comportamiento en Twitter, me bloquearon.

En algún pasaje de la biblia que no he leído debe de poner: “Todos aquellos comentarios en Facebook o Twitter que demuestren que estás equivocado deben de ser eliminados inmediatamente.”

Esto sí que lo siguen a rajatabla, no como algunos mandamientos que se saltan a la torera.

 

Método usado por @catolicos_es para aceptar las críticas

 

Para liberarme de esta pena intentaré explicar lo que los administradores de esas cuentas no quieren saber.

 

Empezaré por desmentir el rumor de que el Estado no ayuda para nada a la iglesia, ya que el simple hecho tener la casilla en la declaración de la renta es todo un privilegio.

Si en la declaración de la renta no marcamos nada, nuestro dinero va íntegro al Estado. Sin embargo, si marcamos una de las casillas, el 0’7% irá a lo que marquemos.

Por lo tanto, aunque sea “indirectamente”, se le está quitando el dinero al Estado para dárselo a otra organización, cuando no debería de ser así. ¿Por qué parte de mis impuestos pueden acabar en manos eclesiásticas? Lo normal es que, si quiero donar o apoyar un proyecto, lo haga con mi dinero.

 

Otra cuestión son los colegios concertados. Puede ser que hace años fueran necesarios, pero hoy en día se llevan muchas subvenciones, obligan a los padres a pagar por otros conceptos y, sin embargo, no tienen que acatar las normas de los públicos. Disfrutan de la “libertad” de los privados mientras se llevan una buena cantidad de dinero público.

Siguiendo en el tema de la educación, nos encontramos con los profesores de religión. Mientras que en otras materias un profesor para impartir clases tiene que pasar por una serie de pruebas, los profesores de religión son asignados por los obispos y es el Estado el que paga sus sueldos. Esto sirve para formular una pregunta: ¿qué hace la religión en las escuelas?

 

Por otro lado tenemos el tema de los impuestos que no pagan. El caso más sonado es el del IBI (impuesto sobre bienes inmuebles), que tiene que ser pagado por todo el mundo menos por la iglesia (se estima que si se pagaran, la cantidad que iría para nuestras arcas alcanzaría los 2000 millones). Sin embargo, la restauración de las iglesias sí que son pagadas por el Estado. Además, no pagaban el IVA hasta hace muy pocos años.

 

Los millones de euros que se llevan no son imaginarios

 

Por si fuera poco, la Iglesia inscribe a su nombre aquellos bienes que no estaban inscritos a nombre de nadie. Esto ha ocasionado bastantes problemas en algunas localidades que han tenido que recomprar sus edificios más emblemáticos pasando previamente por caja.

 

Éstas son algunas de las cosas que me encontré (y que se sepan) sobre los trapicheos que se gastan los representantes de Dios en nuestro país.

 

Por todo esto siento deciros, señores administradores de la cuenta de Twitter y Facebook de católicos de España, que no os perdonaré y que habéis mentido (¡es pecado!). Sin embargo, si puedo recibir una octava parte del, según vosotros, no-dinero y no-ventajas que le da nuestro país a la Iglesia, os incluiré en las plegarias diarias que le hago al Monstruo del Espagueti Volador y seguro que luego tendrá piedad con vuestra alma.

2 Comentarios to “La financiación de la iglesia católica”

  1. María C.G
    junio 29th, 2012 at 23:30 | #1

    No puedo estar más de acuerdo. Es un tema que da para mucho, pero voy a quedarme con la mención sobre los colegios concertados.
    La educación pública es para todos, igual para todos y la pagamos todos. En ella todos estamos ante las mismas igualdades y bajo las mismas normas. Nadie es excluido.
    Ahora bien, si no quieres que tu hijo vaya a un colegio público nadie te obliga. Existe la total libertad de que pagues un privado y escolarices en él a tus hijos. Los que quieran recibir una educación diferente a la de los demás saben que eso les cuesta dinero. Está claro, o el privado, o el público, pero uno de los dos. O iguales, o pagando la diferencia. Personalmente prefiero la pública, pero eso ya es cosa de casa uno.

    Aquí no tiene sentido la existencia de los concertados, porque no puede ser que haya gente que reciba una educación diferente a la de los demás cuando esa educación se está financiado con parte del dinero público. Ese dinero ha salido de todos nosotros, para darnos las mismas oportunidades a todos y en las mismas condiciones. Es inadmisible, que con lo que todos hemos pagado unos se beneficien y otros no. Y por si fuera poco, no hablemos de las numerosas estafas que monta la gente para llevar a sus hijos a los concertados …

    La iglesia se está beneficiando de algo que no debería existir y que no tiene lógica alguna. Y por si fuera poco, su beneficio sale de nuestros bolsillos.

  2. Raúl Ibáñez Martinez
    enero 15th, 2013 at 07:39 | #2

    Ni un euro mio más para la cooptadora, usurera, desauciadora, inmatriculadora, mentirosa e inmoral Conferencia Episcopal presidida por el cainita ROUCO VARELA.

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